El ciudadano Juan Carlos pierde las composturas en la cumbre iberoamericana
En el día de ayer, durante la celebración de la cumbre iberoamericana, el ciudadano Juan Carlos, jefe de estado de los españoles, perdió las composturas de tal forma que, dio una imagen impropia de un jefe de estado.
Se entiende que un jefe de estado, siempre ha de guardar las formas, e incluso en situaciones adversas, pero el ciudadano Juan Carlos ha roto esa regla que, es fundamental en la relaciones entre estados.
Considero que el jefe de gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, ya se estaba haciendo cargo de la situación, y por consiguiente el ciudadano Juan Carlos debía permanecer calmado.
Comprendo que todo tiene un límite, e incluso entiendo que el ciudadano Juan Carlos, aunque para algunos pueda parecer extraño, es humano mortal como el resto, pero su cargo de jefe de estado no es algo para tomárselo a la ligera, y consecuentemente, ha de comportarse con un mínimo de decoro.
El erróneo comportamiento del ciudadano Juan Carlos, requiere una disculpa formal por parte de las autoridades de los españoles. Como bien dijo el propio presidente del gobierno de los españoles, José Luís Rodríguez Zapatero, se debe tener escrupuloso respeto, aunque sea el adversario. Sin embargo el ciudadano Juan Carlos que, se encontraba a su lado, desoyó lo pronunciado por Zapatero, y tuvo un lamentable comportamiento.
Reitero el hecho de que las autoridades de los españoles, deberían disculparse ante los mandatarios iberoamericanos, por el desafortunado comportamiento del ciudadano Juan Carlos. De igual manera, el ciudadano Juan Carlos ha de disculparse ante el presidente del gobierno de los españoles, por la situación comprometida en que lo puso, y así mismo disculparse ante los ciudadanos de Iberoamerica, como también los españoles.
En definitiva, el ciudadano Juan Carlos, ha de comportarse de la forma que así lo requiere su cargo de jefe de estado, y si no se siente capacitado para ello, pues lo más idóneo sería que renunciase al cargo de jefe de estado.
